Una marca encarga seis vídeos a seis creadores. Todos llegan a tiempo, muestran bien el producto y tienen el tono cercano que pedía el briefing. Al verlos juntos, aparece un problema: los seis cuentan prácticamente lo mismo.
Hay variedad de caras y escenarios, pero ninguno explica cómo se utiliza el producto, en qué situaciones resulta útil o qué debería saber alguien que todavía está comparando opciones.
Una estrategia de UGC para marcas empieza por decidir qué tiene que aportar cada pieza. A partir de ahí, la selección de creadores, el briefing y la distribución pueden trabajar en una misma dirección y mantener una idea de marca reconocible.
Qué entendemos por UGC para marcas
UGC significa user-generated content, o contenido generado por usuarios. En su sentido original, incluye publicaciones que las personas crean por iniciativa propia sobre un producto, una marca o una experiencia.
En el ámbito comercial, también se utiliza para hablar de contenido encargado a creadores que emplean un lenguaje cercano al de las redes: demostraciones, rutinas, explicaciones a cámara o escenas cotidianas.
Conviene distinguir ambos casos, porque una colaboración remunerada es contenido comercial y debe tratarse con transparencia. Su credibilidad depende de que lo que se cuenta sea veraz, de la relación del creador con el producto y de cómo lo explica.
Además, contratar una pieza y contratar su publicación son decisiones diferentes, ya que el creador puede producir un vídeo para los canales de la marca sin compartirlo en su propio perfil. Por eso, antes del casting conviene aclarar si buscamos capacidad creativa, acceso a una audiencia o ambas cosas.
Asigna una función a cada vídeo antes de elegir al creador
“Necesitamos contenido para redes” deja demasiadas decisiones abiertas, así que resulta más útil partir de lo que necesita entender la persona que va a ver el vídeo. Puede que desconozca el producto, que no sepa cómo incorporarlo a su rutina o que tenga una duda concreta antes de comprar, y cada una de esas situaciones pide una historia distinta.
Para ordenar esas decisiones trabajamos con cuatro casillas por pieza: la pregunta de la audiencia, el mensaje, la demostración y el uso previsto. Definir las cuatro antes del casting es lo que evita que seis vídeos respondan a la misma pregunta.
Así se aplicaría, en un ejemplo ilustrativo, al contenido de otoño de una marca de mochilas:
Cuatro casillas por pieza: el encargo de una marca de mochilas
Cada fila corresponde a un vídeo y parte de una pregunta distinta de la audiencia, lo que permite que las cuatro piezas se complementen.
“¿Me sirve para ir a trabajar?”
- Mensaje
- Organización para el día a día
- Demostración
- Cómo se distribuyen el portátil, el cargador y los objetos personales
- Uso previsto
- Contenido social de descubrimiento
“¿Cabe lo que necesito?”
- Mensaje
- Capacidad del modelo
- Demostración
- Preparar la mochila con objetos y medidas concretas
- Uso previsto
- Ficha de producto
“¿Cómo queda al llevarla?”
- Mensaje
- Tamaño y forma
- Demostración
- La mochila puesta, con referencias de altura y distintos ángulos
- Uso previsto
- Contenido para resolver dudas
“¿Qué modelo me conviene?”
- Mensaje
- Diferencias entre opciones
- Demostración
- Comparar tamaños y compartimentos de la misma gama
- Uso previsto
- Anuncio dirigido a personas que están valorando la compra
Con esta planificación los encargos se complementan en lugar de solaparse, y se ve enseguida cuándo dos propuestas defienden el mismo argumento o dónde falta una explicación.
Elige creadores por lo que saben contar
El portfolio permite valorar cosas que una cifra de seguidores no resuelve: cómo explica una idea esa persona, qué atención presta al producto, cómo usa el humor o si sabe demostrar algo con claridad.
Un creador que comparte su día a día laboral encaja mejor con una pieza sobre organización, mientras que alguien con facilidad para las demostraciones detalladas sacará más partido a una sobre capacidad, porque cada perfil llega al producto desde un contexto distinto.
La selección debería considerar:
- Afinidad con la situación de uso: que el producto tenga sentido en el contexto que se va a mostrar.
- Capacidad narrativa: que el creador sepa desarrollar el tipo de pieza previsto.
- Tono y códigos visuales: que su estilo encaje con la marca y el entorno de publicación.
- Viabilidad de la colaboración: disponibilidad, acceso al producto y capacidad para cumplir los requisitos acordados.
Si la colaboración incluye publicación en el perfil del creador, también habrá que valorar su audiencia. Si solo se encarga la producción, lo que importa es la calidad del contenido y su ajuste al encargo.
Un buen briefing orienta y deja espacio para interpretar
Pedir “un vídeo natural” ofrece poca dirección, y entregar un texto corporativo para recitar palabra por palabra puede borrar precisamente la voz por la que se eligió al creador. El briefing tiene que explicar la intención de la pieza con la claridad suficiente para que esa persona pueda darle forma.
Como mínimo, debería recoger la audiencia, la pregunta que queremos resolver, el mensaje principal, qué hay que mostrar, los datos del producto que deben respetarse y la acción que esperamos después. También necesita concretar formatos, entregables, fechas, revisiones y usos acordados.
Un buen briefing también deja claro lo que no puede aparecer, como afirmaciones que la marca no puede hacer, temas que conviene evitar o productos y espacios de la competencia que no deben verse en plano. El creador no tiene por qué conocer estas limitaciones y, si no se especifican, pueden obligar a repetir una grabación entera. Es lo que ocurre con un vídeo para un fabricante de ascensores grabado dentro del ascensor de otra marca, un error que una sola línea en el briefing habría evitado.
Una indicación como “Muestra cómo preparas lo que llevas a la oficina y dónde colocas cada objeto, porque queremos que se entienda la distribución interior” fija el propósito y deja que el creador decida cómo abrir la escena, qué palabras usar y qué detalles cotidianos incorporar. La marca conserva el control sobre la información, y cuanto más claro queda ese reparto, más espacio tiene la naturalidad del creador sin que se pierda coherencia.
Define qué debe permanecer reconocible
Trabajar con varias voces plantea el mismo reto que cualquier proyecto transmedia: decidir qué debe permanecer reconocible y qué puede cambiar de una pieza a otra. Cuando participan varias personas, cada una aporta su manera de hablar, grabar y editar, y esa diversidad enriquece la comunicación si todas las piezas comparten unos criterios claros.
Conviene acordar de antemano qué se mantiene: la idea de marca, la precisión de las afirmaciones, la forma de presentar el producto y ciertos códigos de tono. Lo demás puede variar, como el escenario, la apertura, el ritmo o la anécdota.
La revisión resulta más útil cuando vuelve a esos acuerdos y comprueba si se entiende el mensaje, si la demostración lo sostiene, si el producto aparece como estaba previsto y si la pieza conserva la voz del creador. Un comentario como “necesitamos ver el compartimento abierto para entender su capacidad” ofrece una dirección concreta, mientras que “hazlo más de marca” obliga a interpretar de nuevo el encargo.
Decide dónde vivirá el contenido desde el principio
El destino de una pieza influye en cómo conviene producirla. Un vídeo para una ficha de producto puede necesitar una explicación más detallada, mientras que una pieza para descubrir la marca en redes tendrá que plantear enseguida una situación que interese a la audiencia. Prever antes de grabar los encuadres, los subtítulos, las versiones, los cierres y las condiciones de uso hace que las adaptaciones necesarias formen parte del encargo.
Tras publicar, el aprendizaje debe volver al siguiente briefing con las dudas que aparecen en los comentarios, las demostraciones que se entienden mejor y los enfoques que despiertan interés, leyendo siempre los resultados de cada pieza según su objetivo y su distribución.
Qué aporta House UGC Platform
Una estrategia UGC requiere coordinar objetivos, perfiles, contenidos y entregas. En House of Stories acompañamos ese proceso de principio a fin: partimos de las necesidades de la marca y, a partir de ellas, desarrollamos la idea de campaña y los guiones, definimos los encargos, seleccionamos a los creadores adecuados y coordinamos cada colaboración.
House UGC Platform nos permite organizar el trabajo en un mismo espacio y mantener el seguimiento de los briefs, las propuestas, las entregas y los cobros. Así, la marca cuenta con un equipo que gestiona la activación y con una plataforma que centraliza la gestión y el seguimiento de cada fase.
